Supe que no tenías más tiempo, energías, ganas, fortaleza para continuar con una relación. Una vez más, te recostaste en mí y me miraste. ''Hele, asi no podemos seguir'' pronunciaste.
Mi mente pensaba en el mar, y te lo había contado previamente en las bochas del mar y en la gravedad... no entendía absolutamente nada de lo que me decias, hasta que esas palabras retumbaron dentro de mi cabeza. Y me paralicé.
Por un tiempo largo miraba a un punto y no hacía más nada que pensar en el mar de lágrimas que iba a derramar después de aquel episodio. Estaba inmóvil, atónita, no se te ocurrió mejor idea de mirarme y decirme ''Te amo''.
No tuve mejor respuesta que defenderme ''Me estas jodiendo, me estás cortando y me decís que me amás, no me rompas las bolas''
Dejaba pasar el tiempo para intentar aunque sea por un momento creerte mio. Te miré y mudaste repentinamente de semblante, ya no eras el chico agradable, sonriente, expresivo y tranquilo que había conocido, eras otro. Me trasmitías cierto aire de tristeza, melancolía, decepción, y falta de fuerzas.
Fue inevitable abrazarte, y pronunciarte aquellas palabras que solías comentarme, ''No te olvides, que siempre contás conmigo'', ''confío ciegamente en vos y sabés que hoy te toca a vos estar mal, mientras en su momento vos me bancaste en los peores momentos''. Hiciste el intento de contradecirme, pero era muy tarde. Ya estaba estrechada en el largo abrazo de una despedida incierta, y fue el preciso momento en el que recapacité rápidamente que como había mencionado anteriormente, vos me das un sentido de pertenencia muy grande, sé que en vos, yo soy yo. Por lo tanto, sabía que perderte iba a ser catastrófico en mi vida llena de mala suerte y que el amor que siento por vos, no lo sentí por nadie.
Pude dejar por un momento el orgullo de lado y te dije que era el momento en el cual te iba a confesar todo, que no quería rogarte sino hacerte notar que el cambio no nos favorecía. Te mencioné lo mal que me iba a hacer, el apoyo que nos brindamos, lo mucho que te amo, y las ganas de seguir adelante que tengo. Sobre todas las cosas, te demostré que tu amor siempre pudo más que cualquier contexto defavorable.
Te miraba fijamente a los ojos, buscando más que un premio consuelo, hasta que noté que no tenía nada que perder, y me anime a darte un tibio beso para ver si aquella situación podía remendarla.
Y acá me ves, escribiendote una vez más, completamente en otro mundo, en el delirio del amor, en mi pensamiento constante de nuestras tardes otoñales juntos, las risas, los abrazos y los besos. Y lo mucho que siento cuando no estás.
Une vez más, gracias por ser lo que sos, por bridarme la oportunidad y el privilegio de seguir peleandola. Te amo.
Mucha fuerza Hele.
ResponderEliminarMucha, desde acá.
Beso grande.
Me encantó Hele, sigan así.. Todo se puede superar mientras hayan ganas!
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