domingo, 9 de octubre de 2011

A distancia.

Sé ponerle freno a todo, tengo la admirable capacidad de superar las cosas, reirme una vez más de lo idiota que sueno, y no llorar por más que fuese el momento.
Tengo la extraña sensación de sentirme plena, superada, feliz e inconciente. El pensamiento constante de que no hay otra más que yo, la autenticidad y ese toque de chispa que supe otorgarle a cada cual que me conociese. Egocéntrica sueno, ¿No? pero quiero comentarles que no es así, simplemente llegué a tocar fondo a sacar lo peor de mí para qué si la vida es una sola, para qué si recibo ignorancia, prefiero creerle a mi maravillosa mente, que soy insuperable, que estoy buenisima y que mis pensamientos son coherentes.
Por qué he de llegar a esto, es porque si uno no confía en uno mismo quién va a hacerlo ¿tu mamá? ¿tu papá? no sirve de nada, autoconvensámonos de lo valiosos que somos. De lo importante que somos en la vida de los demás y lo orgullosos que tenemos que sentirnos de poder expresarnos. Soñemos, riámonos, gritemos, lloremos, pero al fin y al cabo lleguemos a la conclusión que todo es producto de nuestra mente. Controlemos nuestros propios sentimientos, eso sí vale la pena, llegaremos lejos si lo logran.
Parece un libro de autoayuda ¿No? Leamos y creamos. Lleguemos a amarnos que es el punto de partida para la superación, para cumplir con nuestros sueños.

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